
El pasado 6 de mayo, Cámara Valencia celebró la jornada «Negocio Local Sostenible», dirigida a comercios, negocios y establecimientos HORECA participantes en los programas Negocio Local Sostenible y Negocio Local Sostenible Plus, impulsados por Cámara Valencia y financiados por el Ajuntament de València. El encuentro tuvo como objetivo reconocer el compromiso de más de 3.000 establecimientos de la ciudad con la gestión energética, la reducción del consumo, la mejora de la factura y la disminución del impacto ambiental, poniendo en valor las medidas de eficiencia ya implantadas y las oportunidades de mejora todavía existentes.
La jornada contó con la apertura institucional de Emi Boix, presidenta de la Comisión de Sostenibilidad de Cámara Valencia y Carlos Mundina, concejal delegado de Mejora Climática del Ayuntamiento de València. A continuación, se abordaron los resultados del programa en 2025, se compartieron buenas prácticas en iluminación, climatización, renovación de equipos y gestión energética, y se hizo entrega de diplomas a los negocios participantes, cerrando con un espacio de networking para seguir impulsando la colaboración entre administración, Cámara, tejido local y entidades especializadas.

Enrique Bayonne, director del Clúster de Energía de la Comunitat Valenciana, realizó la presentación «Eficiencia energética rentable: cómo reducir costes y mejorar la competitividad en comercios y HORECA», con un enfoque claro: la eficiencia energética no debe plantearse como una carga ambiental o una inversión abstracta, sino como una herramienta directa de competitividad. El comercio minorista y la hostelería tienen un peso económico y laboral enorme, tanto en España como en la Comunitat Valenciana, y sus márgenes suelen estar muy condicionados por costes recurrentes como electricidad, gas, climatización, frío comercial, cocina, iluminación o agua caliente. Por eso, actuar sobre la energía no es accesorio: es una forma de proteger rentabilidad, resiliencia y continuidad del negocio.
La presentación insistió en que cada tipo de local tiene un mapa energético distinto. No consume igual una tienda de alimentación, una peluquería, una cafetería, un restaurante o una panadería: en alimentación pesa especialmente el frío comercial; en no alimentación, iluminación y climatización; en restauración, cocina, ventilación, frío y ACS; y en panaderías u hornos, el consumo térmico de los equipos de producción. Esta distinción es importante porque evita el error habitual de proponer soluciones genéricas: antes de invertir hay que saber dónde se consume, cuándo se consume y qué equipos generan realmente la factura. Por ello, es importante comenzar con una auditoría energética que analice los consumos y establezca qué está incrementando la factura energética y cuales son las soluciones recomendables.

También se planteó una idea práctica: la eficiencia rentable no empieza por grandes inversiones, sino por ordenar el consumo, medirlo y actuar primero donde el retorno es más rápido. La presentación estructuró las actuaciones en cuatro niveles: medidas sin coste o de coste mínimo, como revisar contratos, ajustar horarios, temperaturas y mantenimiento; medidas de baja inversión con retornos inferiores a dos años, como LED, sensores, temporizadores o control básico; inversiones medias en climatización, frío comercial, ACS, cocina o extracción; y proyectos técnicos de mayor alcance, como gestión energética avanzada, recuperación de calor, autoconsumo o comunidades energéticas.
Finalmente, se abordó el papel de los CAEs, Certificados de Ahorro Energético, como una vía para certificar y monetizar los ahorros conseguidos mediante actuaciones de eficiencia. La idea clave fue que el CAE no convierte una actuación mala en rentable, pero sí puede mejorar el retorno cuando existe un ahorro real, medible y correctamente documentado. Además, se destacó una cuestión crítica para comercios y HORECA: no es necesario que cada establecimiento alcance por sí solo el volumen mínimo de ahorro, ya que pueden agruparse actuaciones de varios negocios en un mismo expediente, siempre que se planifique antes de ejecutar y se documente correctamente el antes y el después.
